Fútbol Histórico: Milan 5-0 Real Madrid, un choque de generaciones

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La vuelta de las semifinales de la Copa de Europa de la 1988/89 fue un perfecto cara a cara entre dos generaciones históricas

El Milan de Sacchi. El equipo que marcó un antes y un después en este deporte, el que construyó el puente hacia el fútbol moderno, el fútbol del capital. Su llegada en 1987 revolucionó todo lo que era la ciudad de Milán, al menos la parte rossonera. De la mano de Silvio Berlusconi, máximo accionista del club lombardo, trajo a sus filas innumerables jugadores de una enorme calidad, destacando entre ellos el trío holandés: Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco Van Basten. Tras un primer año en el que el equipo se alza con Liga y Supercopa, llega la 88/89, la temporada de la consolidación. 

Enfrente tenían al Madrid de La Quinta del Buitre. Un club con mucha historia detrás, demasiada como para no tenerlos en cuenta. Lo cierto es que medio continente los veía favoritos para llevarse aquella Copa de Europa, teniendo en cuenta que se acercaba el ocaso de una generación sin igual que no podía apagarse sin haber alzado un título importante antes. Ya con Pardeza en el Real Zaragoza, el Real Madrid contaba con Sanchís, Martín Vázquez, Buyo, Schuster, Míchel o Hugo Sánchez jugadores míticos en los libros de historia merengues, aunque siempre liderados por Emilio Butragueño. 

Aquel 19 de abril de 1989, San Siro presenció la mayor fiesta en la historia del Milan hasta la fecha. Ningún otro partido en la etapa Sacchi fue tan trascendental como aquel. Con un empate a 1 en el Santiago Bernabéu no se había decidido favorito aún. Todo se decidía en Italia.

Estos fueron los 11 iniciales para cada bando

Primera mitad

Con más de 73.000 almas delante arrancó el encuentro. En la primera intervención del encuentro el colegiado agarró el balón y paró el estadio, para guardar un minuto de silencio en memoria de los 96 fallecidos en la ya conocida tragedia de Hillsborough ocurrida en Sheffield apenas cuatro días antes. Después del emotivo minuto, el balón rodó, siempre a favor de la corriente rossonera. Solo corría el minuto tres cuando Hugo Sánchez ya sabía que se perdería una hipotética final, por su entrada agresiva a Tassotti que le costó la tarjeta amarilla. 

Los primeros minutos no fueron de nadie. Ambos equipos empezaron errando pases y jugadas ofensivas, aunque se veía como el Milan dejaba espacios atrás con la intención de que el Madrid se confiase. Ambos tuvieron un primer acercamiento peligroso, pero el primer matiz del partido lo pondría el que años más tarde le brindaría La Décima desde el banquillo al club blanco: Carlo Ancelotti. ‘Carletto’ era un magnífico tirador de media-larga distancia, y así lo demostró, sorprendiendo a Paco Buyo en el 17′ para poner el 1-0. Los jugadores del Madrid automáticamente bajaron los brazos. No se vio en el campo esa garra merengue que tanto los caracteriza, no se vio ni un intento de darle la vuelta a la contienda. Solo resignación. 

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Así fue el segundo gol, de Rijkaard. Fuente: PIANETA MILAN

Ante esta situación, el Milan supo llevar el partido, y aprovechando el funeral blanco se animaron arriba con cada vez más constancia, machacando la banda de Gordillo mediante combinaciones rápidas y pases largos a Colombo. Poco tardaron los milanistas en afianzar su superioridad, con otro tanto en el 24′, esta vez de Rijkaard. El holandés se elevó a la perfección para rematar el centro de Tassotti, y ya era 2-0. La puntilla la puso Ruud Gullit al filo del descanso, con un nuevo cabezazo, esta vez a centro de Donadoni, que fue la pesadilla de una defensa madridista perdida. Antes del tercer tanto no se señalaron dos penaltis, uno por área. Aquella fue una noche algo polémica para el veterano trencilla belga, Alexis Ponnet.

Segunda parte

El segundo tiempo fue una réplica del primero. El Milan no dejaba de golpear a un Real Madrid achantado por el escenario. Los jugadores tenían el miedo en sus ojos, los brazos agachados y la mente puesta en el minuto 90. Nada pudieron hacer para evitar el vendaval lombardo, y en el 49’ Van Basten afianzó la paliza. Tras un balón largo de Rijkaard, Gullit lo bajó con un cabezazo sublime que fue directo a los pies de Marco, que tras recortar a su marcaje definió a la escuadra de Buyo. Los tres holandeses habían demostrado a qué habían llegado a Milán.

Una barrera de calidad: Ancelotti, Rijkaard, Van Basten y Gullit, de izquierda a derecha.

La única mala noticia fue la lesión de Gullit que tuvo que ser sustituido por Paolo Virdis, por unos problemas en la rodilla. Los italianos hicieron honor a su amada costumbre de perder tiempo, aun teniendo al Madrid muy lejos de su área en todo momento. El pase a la final lo certificó el sobresaliente Donadoni, que engañó a todo el plantel rival con un zurdazo potente desde el pico del área que se coló por el palo corto de Buyo. En tan solo una hora murió el Real Madrid.

San Siro enloqueció viendo como sus muchachos amedrentaron a La Quinta del Buitre. En Milán murió una de las generaciones más reconocidas de la historia madridista, a la par que se consolidaba el proyecto de Berlusconi y Sacchi. 

Semanas más tarde el equipo se hizo con su tercera Copa de Europa ante el Steaua de Bucarest, con otra paliza por 4-0. Fue el punto de inflexión para Arrigo Sacchi en su Milan, lo que marcó el devenir del proyecto. La victoria más importante.

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Los jugadores celebraron en Barcelona la tercera Copa de Europa para el club. Fuente: AC Milan

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